Todos los días se despide gente pero hace cierto tiempo dos grandes periodistas internacionales han sido despedidos y si bien, casi todos los días quizás se despide un periodistas, las circunstancias particulares en que estos periodistas han sido despedidos es lo que me sorprende y me causa una extraña sensación.
El internet, como todos sabemos, aparte de ser un espacio de información es un espacio de opinión y últimamente dar la opinión pareciera injusto a tal nivel que es indebido y prohibido. Las circunstancias en que estos dos periodistas han sido despedidos esta basado en esto, en opiniones emitidas en sus blog o micro blogs. Al final pareciera que uno escribe su opinión personal pero habla por millones de personas miembro de la organización.
Los motivos oficiales son porque las empresas no desean ser relacionadas a las percepciones que causan estos comentarios emitidos por los periodistas, pero acaso ellos hablan como los medios. No es difícil pensar que todas las personas que trabajan en una institución y que tienen cierto contacto con los públicos son una imagen directa de la empresa donde trabajan. Sin embargo, esta idealidad se ha venido destituyendo con la nueva modalidad de empresas donde todo parece ser “muy playa” hasta en la manera de vestir o las mismas oficinas.
Hablando diferentes temas con unos colegas, llegábamos al punto donde me decían “no deseo que mis cuentas sean institucionalizadas”, “no deseo mezclar mi profesión con mi persona” por que tienen miedo que se relacione demasiado su imagen publica en la empresa donde trabajan con sus opiniones y burlas personales.
Línea entre yo y mi empresa.
Comprendo en la situación comprometedora que muchas empresas se sienten, mas si su empresa esta relacionada a la “objetividad periodística” como sucedió en estos dos casos, sin embargo, critico la posición que la mayoría de personas tienden a tomar: “dijo esto, así que no le creo”. Que una persona sea despedida de su puesto, que ha demostrado desarrollar bien y con plena efectividad, por un comentario personal es simplemente vergonzante.
La posición de la empresa no es para juzgar, dado que ellos hacen lo que este mejor para ellos como empresa estando su acción ligada solamente al “que dirán mis clientes”. Esta situación se da por nosotros como publico que asociamos una persona con un trabajo. Miramos a una persona tomándose una cerveza con cinco colegas del trabajo y pensamos: “toda esa gente es borracha”, “esa empresa esta llena de borrachos” ¿Es acaso esto lo que pensamos?
Pensar de esta manera es hipócrita dado que todos hemos salido de noche con colegas ¿o no? asociar la opinión personal de un periodista con la efectividad que ejerce su trabajo nos debería hacer cuestionarnos a todos nosotros ¿qué tan “moralistas” somos? ¿Qué tan “dignos de ejercer un juicio” somos?
Sin duda alguna podría decir, que de continuar situaciones similares ha estas, llegaría un momento donde los periodistas no tendrían libertad de opinión, ni libertad para ejercer su opinión personal sobre los temas que les conciernen, porque nosotros tenemos un problema asociándoles con sus empresas… ¿Es esto justo?